La sociedad mexicana y veracruzana urgen construir la paz ante tanta violencia e inseguridad existente
XALAPA, Ver., 11 de mayo de 2026.- La sociedad mexicana y veracruzana necesita la fuerza y vitalidad para construir la paz ante tanta violencia e inseguridad que existe en muchos lugares del territorio nacional, y también instaurar la justicia para aquellos que requieren un juicio justo e imparcial, a fin de que no haya impunidad ni corrupción social.
Lo anterior se señala en el comunicado emitido por la Oficina de Comunicación social de la Arquidiócesis de Xalapa, en donde se destaca que actualmente existen tantas fuerzas oscuras y maléficas que acechan el interior de las personas y las estructuras sociales para impedir que el hombre viva en la justicia y la paz.
En el documento, signado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, refiere la recomendación dada por los Obispos mexicanos, quien han pedido: "Profundizar en el proceso de reforma del Poder Judicial, que... requiere consolidar su imparcialidad, su oportunidad al momento de juzgar y su legítima autonomía respecto de los otros poderes”.
“Es preciso que quienes integran el Poder Judicial sancionen de una manera justa a quienes transgredan la ley aplicando penas proporcionales al delito cometido y a su circunstancia específica evitando particularmente la impunidad, la corrupción, el autoritarismo, la discrecionalidad y la venganza" (Del encuentro con Cristo a la solidaridad con todos. Número 191).
México necesita paz y justicia verdadera para instaurar el desarrollo integral para cada mexicano y veracruzano, se añade en el comunicado.
Aborda el pasaje bíblico del evangelio de San Juan, que se refiere al Espíritu Santo con el término Paráclito (Jn 14, 15-21). Tres siglos antes en el área griega de los tribunales civiles, este vocablo se utilizaba para designar al abogado defensor. Se sabe que san Juan construyó su evangelio sobre el esquema de tipo procesal que vislumbró en el centro a Cristo. Él fue injustamente condenado y crucificado. Las fuerzas oscuras de la maldad y la ciega libertad de las autoridades de su tiempo descargaron su condena sobre un hombre santo, justo e inocente.
Ante todos los peligros y las fuerzas oscuras del mal, Cristo ha prometido un abogado defensor que proteja a cada ciudadano mexicano y veracruzano para alcanzar la plenitud humana y la vocación espiritual de construir el reino de Dios en la tierra, se indica por último.